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Tardes como estas me convencen de que la poesía une a los hombres.
La poesía sirve para iluminar el camino de la especie humana en su largo, doloroso posicionamiento ante la naturaleza, esa naturaleza que lo acuna y lo proyecta como una criatura insólita, pulsión y milagro de la vida en el universo.
La comunidad internacional ha proclamado 2008 el año de la tierra, el año de las culturas originarias, el año de las lenguas.
Uno de los propósitos de este festival es otorgar un espacio de privilegio a la singular visión del mundo que atesoran y esgrimen como instrumento primordial de su resistencia los pueblos originarios de América.Y entre tantos tesoros perdidos, entre las ruinas que dejó la búsqueda del oro y la plata y las maderas preciosas, los pueblos tienen la palabra.
Y ahí permanece como los árboles y las aguas, como los peces y los pájaros, como los olores y los sabores de nuestras comidas y bebidas humildes y opulentas, siempre en peligro, la palabra que nos comunica y nos salva.
Pero en medio de la irracionalidad y la barbarie que imponen los poderosos pareciera llegado el tiempo de la América esencial, de esa América que durante siglos
ha sido acallada, marginada, borrada, anulada y que ahora, en un instante magnífico de su historia, en un momento de plena conciencia de sí misma, se proyecta como un rostro claramente definido, un crisol, un pájaro de múltiples colores, una fuente de agua amiga, un árbol familiar, un arcoiris que anuncia al nuevo mundo el nacimiento de un alba promisoria para esa multitud antes silenciosa que cada día vive y muere en la boca de sus poetas.
En estos días han llegado a La Habana más de cien poetas de cinco continentes, quienes junto a los poetas cubanos, leerán sus poemas a lo largo y ancho de nuestro país en una apoteosis de la palabra del mundo.
Queridos amigos y amigas:
celebremos juntos esta fiesta que es poder decir en voz alta,
plenos de alegría y orgullo, palabras como buajtan, kasachiki,
páalal, mawizantu, jamioy, chihuailaf, wopu, ariruma, maya,
pachakuna, apushana, taitabiam, mapuche,
odi, cocom pech, quechua, ñandejára, wayúu, elicura,
kamsá, yvypóra, guaraní, kowii, dida, aymara, wuata malu,
en la fonética esplendorosa del amor americano.
En esta tarde memorable
consagremos a Cuba como capital de la poesía,
si entendemos como poesía
el acto supremo de creación de sueños y utopías.
Palabras inaugurales de Alex Pausides, Coordinador general del Festival Internacional de Poesía de La Habana , en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, Habana Vieja, en la tarde del 27 de mayo de 2008 .
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